PROPUESTA 5.




Democratizar el proceso de fijación anual del salario mínimo en Colombia, así como cualquier iniciativa que afecte los términos y condiciones de los Derechos alcanzados por los/las pensionados/as, incluyendo su indexación anual, con la participación de Defensores, y Representación de los Trabajadores sindicalizados e independientes; así como de Defensores y Representantes de los/las pensionados/as en las mesas de Negociación.

La palabra "Democracia" significa "Gobierno del Pueblo" en su etimología griega, original.
El índice de precios al consumidor, definido y estratificado por tecnócratas gubernamentales, con metodologías trasplantadas de otros países, representa la cifra determinante con carácter absoluto, como criterio 
para condicionar legalmente, el nivel de vida de las mayorías en nuestra sociedad.

De aquí se parte con un proceso negociatorio, donde, gobierno, empresarios y centrales obreras nacionales, deben negociar y acordar. 

Usualmente es el clásico dos contra uno; e incluso tres partes negociadoras, NO NECESARIAMENTE por la variación del salario mínimo en Colombia; ya que sus ingresos sobrepasan fácilmente los niveles mínimos, que incluso, 
pueden ser definidos finalmente, por altos funcionarios del gobierno central donde los salarios más beneficios, superan ampliamente las desmejoras reales anuales que representa esa decisión decembrina; previa a los aumentos muy generalizados pocas semanas después, los cuales pueden
convertir en negativo, el ya insuficiente ajuste del salario mínimo,
sin participación, defensa ni representación de los dolientes.

Este sistema injusto y antidemocrático, por no ser representativo, requiere de un cuidadoso replanteamiento estructural tanto en lo metodológico para estimar el IPC popular; como en procesos teatrales de negociación, viciados por la ausencia de sus verdaderos dolientes; dificultan estructuralmente la posibilidad de avanzar económica y socialmente a nuestras grandes mayorías, cuyos derechos se lesionan cada año entre la prepotencia patronal, el desinterés de funcionarios a quienes no afecta directamente la nueva cifra; sin mayor análisis ni proyecciones realistas; y sin participación popular en la decisión.         

El creciente número de ciudadanos/as mayores en Colombia, con quienes la sociedad tiene el deber de proteger, a todas y todos nuestros pensionados, asegurándoles niveles crecientes de Salud, Esparcimiento y Bienestar;  deben contar con la participación de prestigiosos juristas y representantes propios, de los pensionados, en cualquier decisión que afecte su seguridad, bienestar y beneficios, logrados después de una vida de esfuerzos, penurias y malabares; el pago de impuestos crecientes; y el propio prepago de la pensión, generalmente, durante 20 o más años, cuando se inicia tempranamente a prepagar a Fondos de inversión neoliberales, cuyos rendimientos son además irrisorios.

No, Al aumento de la edad pensional !
Sí, al cambio de vida, al reposo, y al desarrollo saludable de 
     nuestros Adultos Mayores.

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